Vistas de página en total

jueves, 25 de junio de 2015

Las 36 preguntas para enamorarse de alguien del psicólogo Arthur Aron.

1. Su tuvieras la oportunidad de conocer a cualquier persona del mundo, ¿a quién invitarías a cenar?

2. ¿Te gustaría ser famoso? ¿De qué manera?

3. Antes de hacer una llamada telefónica, ¿alguna vez ensayas lo que vas a decir? ¿Por qué?

4. ¿En qué consiste tu día "perfecto"?

5. ¿Cuándo fue la última vez que cantaste para ti mismo? ¿Y para otra persona?

6. Si fueras capaz de vivir hasta los 90 años y tener el cuerpo o la mente de alguien de 30, durante los últimos 60 años de tu vida, ¿qué te gustaría?

7. ¿Se te ha pasado por la cabeza alguna idea de cómo vas a morir?

8. Nombra tres cosas que tú y tu compañero/a tengáis en común.

9. ¿Por qué cosa en tu vida te sientes más agradecido?

10. Si pudieras cambiar algo de tu infancia, ¿qué sería?

11. Tómate cuatro minutos de tu tiempo y cuéntele a la otra persona la tu historia con la mayor cantidad posible de detalles.

12. Si te levantaras mañana con alguna habilidad o cualidad nueva, ¿cuál sería?

13. Si una bola de cristal pudiera contarte la verdad sobre tu vida, tu futuro o cualquier otra cosa, ¿qué te gustaría saber?

14. ¿Hay algo que hayas soñado hacer desde hace tiempo? ¿Por qué no lo has hecho todavía?

15. ¿Cuál es el mayor logro de tu vida?

16. ¿Qué es lo que más valoras en una amistad?

17. ¿Cuál es tu recuerdo más preciado?

18. ¿Cuál es tu peor recuerdo?

19. Si supieras que en un año vas a morir repentinamente, ¿cambiarías algo de la forma como vives ahora? ¿Por qué?

20. ¿Qué significa la amistad para ti?

21. ¿Qué papel juegan el amor y el afecto en tu vida?

22. Alternativamente, intercambia una serie de cinco características positivas que consideres de tu compañero/a.

23. ¿Cómo de cariñosa y cercana es tu familia? ¿Crees que tu infancia fue más feliz que las de otras personas?

24. ¿Qué tal es tu relación con tu madre?

25. Di tres frases verdaderas sobre los dos usando el pronombre "nosotros". Por ejemplo: "Nosotros estamos en esta habitación sintiendo...".

26. Completa la siguiente frase: "Ojalá tuviera alguien con el que compartir..."

27. Si te convirtieras en el mejor amigo de tu compañero/a, por favor, cuéntale qué es importante que él/ella sepa en estos momentos.

29. Comparte con tu compañero/a el momento más vergonzoso de tu vida.

30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de otra persona? ¿Y cuando lloraste sólo/a?

31. Cuéntale a tu compañero/a algo que ya te guste de él/ella.

32. ¿Qué tema es demasiado serio para bromear sobre ello?

33. Si te fueras a morir esta noche sin poder comunicarte con nadie, ¿qué es lo que más lamentarías no haberle dicho a alguien? ¿Por qué no se lo has contado aún?

34. Tu casa ha sufrido un incendio y dentro están todas tus pertenencias. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo de entrar una última vez para salvar un objeto. ¿Qué sería y por qué?

35. De todas las personas de tu familia, ¿qué muerte crees que te afectaría más y por qué?

36. Comparte con tu compañero un problema personal y pídele que te cuente cómo habría actuado él/ella. Después, pregúntale cómo cree que te debes estar sintiendo sobre el problema que acabas de contarle.







Ahora miraos fijamente a los ojos durante 4 minutos. ¿Que sentís?

lunes, 22 de junio de 2015

Introducción.

"Nunca podré negar la existencia de mi curiosidad a cerca de la vida, de lo que hay más allá de mi misma. Curiosidad por saber a que se deben todas nuestras inquietudes. Todas esas preguntas de filosofía que algunos no hemos hecho alguna vez: Quienes somos.. De donde venimos.. Hacia donde vamos.. Preguntas absurdas que nos hacen replantearnos y sugestionarnos a nosotros mismos y total.. ¿Para qué? Así le quita toda la emoción a vivir."



Ainhoa Filgueira Rodríguez.

jueves, 16 de abril de 2015

#Confesión N°2.

Hace ya casi un año que falta en mi vida. Dolía en aquel momento, dolía porque la quería. Quería a aquella niña como si fuera mía. Pero hace mucho que no duele, ella misma hizo que dejara de doler. Consciente o no fue colocando un ladrillo cada día y, al cabo de muy poco, teníamos en frente un sólido muro. Pero cuando ella pudo verlo el cemento ya había secado y lo abrazaba una feroz enredadera. Era tarde, muy tarde. Mientras ese muro no nos llegaba ni a las rodillas era sencillo, pero me cansé de saltar. Pasó de la cintura y jamás lo volví a cruzar. Nunca me había dolido tanto una decepción como me dolió aquella, era mi vida. Tanto tiempo dando tanto y que tan rápido cae todo. Tanto tiempo huyendo del diablo cuando realmente lo tenía al lado. Tanto tiempo pensando si me equivocaba y yo era la culpable, que en realidad puede decirse que lo era. Me deje manejar demasiado, me conformaba con tan poco que para mi era tanto, me deje llevar por el amor. Hoy veo lo que dejé con ella, veo años de risas, pero también veo años de desesperación. Veo como he cambiado, como voy madurando y viendo la vida cada vez más clara. Te veo a ti, encasillada en tu juego de niña y llamándome culpable. Puedo ser borde, sabionda o dramática porque sé lo soy, pero nunca llegaré a ser tan hipócrita como demuestras cada día que eres. Y jamas podrás decir que te traicioné, que soy falsa o cualquier estupidez que se te pueda pasar por la cabeza, porque sé admitir mis errores y el único que he cometido contigo es haberte dado mi confianza. Ojalá nunca te quedes sola, porque verás el presente que tienes ante tus narices.

martes, 24 de marzo de 2015

La bestia.

Cuando pasa ya mucho tiempo, meses, años tropezando una y otra y otra y otra vez; cuando sientes que todo ese rencor, odio, retintín acumulado te corroe por dentro; cuando ya estas harta de que jueguen contigo a "piedra, papel o tijera", explotas. Todo tiene su límite establecido, todos tenemos nuestro límite y, cuando lo sobre pasamos, mejor huir. Chillar lo más fuente que nos permitan nuestros pulmones. Reventar nuestras cuerdas vocales. Correr hasta que se nos venzan las rodillas. No parar, ni regresar.. Hasta que todo adopte la normalidad que tiene que establecer.

lunes, 5 de enero de 2015

4 leyes de vida.

Primera ley: La persona que llega es la persona correcta. Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

Segunda ley: Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido. Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el “si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para aprender esa lección y seguir adelante, aunque mente y ego se resistan a aceptarlo.

Tercera ley: Cualquier momento que comience es el momento correcto. Todo comienza en el momento indicado, ni antes ni después.

Cuarta ley: Cuando algo termina, termina. Simplemente es así. Si algo terminó es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.


domingo, 5 de octubre de 2014

Perturbado.

Permanece en lo más tenebroso de él, recorre cada mililitro del espeso líquido color cereza de sus arterias. Del centro abajo, de abajo arriba y de arriba al centro. Cada pocos segundos. Bum. Y otra vez. Bum. Hierve con el pudor que siente al tenerlo tan cerca. Su aliento a menta, frío, eriza su piel, acelera la creación de dióxido de carbono. Una caricia en la oreja, en el cuello. Un "me encantas" tras un ligero beso en los labios. Roce tras roce el punto de ebullición se acerca. Nada ni nadie puede quitarle esa enorme sonrisa de los labios que aparece cada vez que lo mira.