Vistas de página en total

martes, 14 de marzo de 2017

Para verme, tengo que mirarte.

Hay tres tipos de personas que conocerás a lo largo de tu vida. El primer tipo solamente mirará el índice de quién eres y saltará directamente a las partes de ti que más le interesen. El segundo tipo se molestará en leer todos y cada uno de tus capítulos y quizás doblará alguna de tus páginas que más le inspire. Conocerás a gente que encaja en uno de estos dos tipos, seguro. Pero será el tercer tipo el que nunca veas venir. Y ese tipo será la única persona que, no solo acabará tus frases, sino que también se quedará con tu libro.

martes, 7 de marzo de 2017

Decir las cosas como son llena de aire los pulmones.


Habrás escuchado millones de veces esa frase que dice "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" y habrás comprobado miles de veces que es cierta. Pero llega un día, ese en el que aparece quien te cambia y pone todo tu mundo del revés. Y ves todo de otro modo. Pero, cuando te saturas, cuando crees que eso no es para ti, cuando huyes un rato.. Te das cuenta de todo lo bueno, de que sabes que te aporta tanto que ya no podrías imaginarte una vida en la que no estuviera. Y lo valoras más cada vez. Ted Mosbey decía que después de cada discusión con Tracy, tras cada momento amargo, recordaba ese primer instante en el que la vio y de que supo que la amaría el resto de su vida sin olvidarse de lo que sintió en ese momento. Y se ha convertido en mi manera de llevar esos momentos complicados, raros. Porque yo soy complicada, rara.. Y no hay nadie que me sepa llevar mejor de lo que él lo hace. A veces me pregunto si realmente existe y si me merezco alguien así, cualquiera en su sano juicio querría alguien como él, ¿por qué iba a elegirme? No tengo ni idea, pero si que hay algo de lo que estoy segura: haré cualquier cosa por robarle sonrisas cada día de mi vida, porque nunca voy a dejar de recordar esa primera sonrisa que nos robamos mutuamente.

lunes, 20 de febrero de 2017

Siempre existe el lado salvaje de una cara inocente.

"Me gustas tanto mi amor, que te follaría por todos lados. Por abajo, por arriba, por delante, por detrás y por un lado. Y además en todas partes. En la cama, en la mesa, en la silla, en el suelo, en el armario, en las escaleras, detrás de la puerta en la encimera de la cocina, en el salón, sobre el radiador en una tarde de invierno, encima de la lavadora, sentados en el coche, parados en la ducha, mientras me llevas en la moto. Debajo del cerezo. Lo sacudiríamos, amor hasta dejarlo sin flores y todas coronarían cual aureola angelical esa polla nada inocente que tienes. En la playa. Sí, en la playa. Revolcándonos entre arena, sal y espuma. Hasta debajo del agua te follaría, amor."

jueves, 9 de febrero de 2017

Vivo para vivirlo.

Vivo enamorada de su mirada,
de la manera en que me observa.
Vivo fascinada con sus manos,
ni hablemos de lo que me obsesionan.
Vivo en constante acecho de sus sonrisa,
abierta o cerrada me deja sin aliento.
Vivo para acariciarle constantemente
el pelo, el cuello, la cara, el cuerpo.
Vivo contando sus lunares,
Contando estrellas.
Vivo queriéndolo como a nadie,
queriéndolo como nadie.
Vivo para vivirlo.

jueves, 26 de enero de 2017

De todas aquellas cosas que hagas en la vida solo serán memorables las que hiciste con el corazón.

No existe nada más sincero que unas lágrimas ancladas al miedo. Sentir miedo y demostrarlo no es señal de debilidad, es señal de valentía, de no tener miedo a decir que tienes miedo de algo. La idea de una pérdida de alguien importante da miedo, mucho miedo. Demostrarlo, decir que lo tienes, no es señal de cobardía, es señal de valentía. ¿Por qué? Porque no cualquiera tiene la fuerza de dar a conocer lo que hay en su cabeza, en su corazón. Todos tenemos el miedo de perder pero no la valentía de hacerlo saber. Y eso, es lo que más admiro en el mundo. Gracias por no callarte.

martes, 10 de enero de 2017

Llegas tú y todo lo de más, es lo lo de menos.

Ojalá el tiempo me diera más, más horas para aprovechar. Horas para ver películas, una tras otra; horas para pasear, kilómetros y kilómetros y dar vuelta; horas para reír, siempre a altas carcajadas; horas para soñar, sobre todo con los ojos abiertos; horas para el sexo, sin pausa pero sin prisa; horas. Ojalá las horas fueran días contigo y los días segundos sin ti.